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Un Monumento a la Ingenierķa.

El 20 de diciembre de 2009 el gobierno peruano lanzó un reto que implicaba un nivel de sofisticación y experiencia en ingeniería altamente competitivo: culminar la construcción del tren eléctrico, postergado por casi un cuarto de siglo, debiendo unir Villa El Salvador y la avenida Grau (Línea 1 - Etapa 1), contar con una plataforma de 22 kilómetros (elevada en la mayor parte de su trayecto) y con 16 estaciones intermedias. Además de las obras civiles, el contrato establecía también que la empresa ganadora de la buena pro debía encargarse de la adecuación del sistema electromecánico y la modernización de los 5 trenes ya existentes. El contrato añadía un desafío: debía hacerse en solo 18 meses. El Consorcio Tren Eléctrico (CTEL), conformado por la constructora brasileña Odebrecht y Graña y Montero, aceptó el reto.

Esta es sin duda una obra emblemática para la ciudad, y gracias a ella beneficiará a más de tres millones de peruanos y mejorará las condiciones de transporte de la ciudad de Lima, depende de un trabajo con calidad, orientado a la plena satisfacción y seguridad del usuario final de la obra.